Lechón



En cada país hay diferentes platos festivos navideños más tradicionales. En República Checa es carpa, en Estados Unidos — pavo, en Rusia — «Olivie» (ensalada rusa) y vodka.

En España lechón asado es el plato más popular para Navidad.

Diferente a los países de la Europa del este el lechón está asado sin ningún relleno, al horno. Si es posible lo más ideal es en un asador para que la carne pueda impregnarse por la grasa que fluye y para que pueda saturarse con las aromas de hierbas de los Pirineos y con el humo de los árboles de roble y manzana.

Sin embargo, la cocina buena no tiene nada que ver con prisa.

Primero frotamos el lechón con sal gruesa y lo dejamos en la nevera para una noche. Mientras preparamos la mezcla para revestimiento.

  • Aceite de girasol (pasterizado) 0.5 litro
  • Perejil fresco — un gran ramo
  • Ajo 5 dientes
  • Tomillo 1 cucharadita
  • Romero 1 cucharadita
  • Pimienta negra molida 1 cuchara
  • Paprika ahumada 1 cucharadita

Mezclamos todo junto y lo trituramos bien con una batidora bajo la velocidad muy alta. Luego dejamos la mezcla para un rato en la temperatura ambiental para que se sature con las aromas de especias. Por la mañana frotamos bien el lechón con el revestimiento hecho (no hace falta limpiarlo de sal con agua) y lo dejamos en frio para 2−3 dias, dando vuelta continuamente y masajeándolo bien.

Antes de cocinarlo, es deseable calentar el lechón hasta la temperatura ambiental y después meterlo al grill (horno) en el asador, así como hicimos nosotros.

Recomendaría asar el lechón bajo la temperatura 120−140C y en la etapa final hay que aumentar la temperatura hasta el máximum para crear la corteza crujiente buena.

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